viernes, 18 de noviembre de 2011

Aprende a tomar decisiones (Men health)


¿Eres capaz de quedarte mirando fijamente el menú del restaurante durante 45 minutos antes de escoger un plato? ¿Haces luego lo mismo con el filete de tu vecino de mesa mientras piensas "tenía que haberme pedido eso"? ¿Te niegas a ser padre sólo para no tener que elegir el nombre de tu retoño (y escoger platos por él en el restaurante)? Amigo: eres un auténtico indeciso (¡que sí! ¡que seguro!). Pero tranquilo, el director de OlaCoach, José Luis Menéndez, te da las claves para que dejes de serlo.
1) Equivócate

El miedo a errar se encuentra detrás de la mayoría de nuestros bloqueos a la hora de tomar una decisión. Permítete equivocarte. ¿Y si al final el plato que escoges no es el mejor de la carta, qué? No pasa absolutamente nada. Como dice Menéndez: "Para ser excelente hay que hacer las cosas bien, para hacer las cosas bien hay que aprender, y para aprender hay que equivocarse". Asume de una vez por todas que un tropiezo no es más que una pequeña lección de la que extraer jugosas conclusiones (y la próxima vez pide pescado).
2) No te arrepientas

Perder el miedo a equivocarte no te servirá de nada si te sigues haciendo mala sangre por no haber tomado la decisión más acertada. Arrepentirse (grábatelo a fuego) no sirve de nada, y te conducirá a otro tipo de parálisis casi peor que la que te provoca la indecisión. No te quedes en un rincón mascando tu rabia, y entiende (de una vez por todas) que tomaste la mejor decisión que podías tomar con la información de la que disponías.

3) Huye de las autoprofecías

Son otras de las grandes amigas de los bloqueos. Al fin y al cabo, ¿para qué vas a molestarte en decidir nada si, una vez más, todo va a acabar saliéndote mal? Aleja de ti esos pensamientos negativos y sustitúyelos por otros más agradables y positivos. Verás como cada vez te cuesta menos tomar decisiones.
4) Déjate llevar por la intuición

"¿Pollo o pescado? Mejor pollo. Claro que el pescado... No, no, mejor pescado. Pero es que el pollo... Mira, casi que pollo...". Y así hasta que acabas con un dolor de cabeza más propio de un día de megaresaca que de una agradable cena en pareja. La próxima vez que te ocurra, tienes dos opciones: esperar a que a alguien le de por inventar el pescollo... o dejarte llevar por la intuición y punto. "Nos guiamos por ella menos de lo que sería deseable y es un auténtico error, puesto que estamos hablando de un basto campo de conocimiento del inconsciente que puede ponernos las cosas muy fáciles", afirma Menéndez. En otras palabras: haz lo que te pida el cuerpo y no te calientes la cabeza.
5) ¡Y haz!

Tomar decisiones es como hacer el amor: cuántas menos tomes, menos te apetecerá hacerlo. Así las cosas, olvídate de quedarte paralizado y acostúmbrate a decidir de forma rápida y efectiva. Verás como en poco tiempo te conviertes en un auténtico profesional. Y otra cosa, sigue a rajatabla el consejo de José Luis Menéndez: "Cuando no sepas qué hacer, haz algo, pero nunca te quedes parado"
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Fuente men health

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